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Infarto de miocardio y la importancia de detectarlo de manera precoz

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El infarto de miocardio se debe a la lesión del miocardio (músculo del corazón) por falta de aporte sanguíneo. El término ‘infarto’ se refiere a la existencia de una zona de tejido muerta como consecuencia de la ausencia de oxígeno.

El infarto de miocardio hace referencia a una enfermedad de las arterias coronarias de tipo riego sanguíneo insuficiente, con daño tisular, en una parte del corazón, producido por una obstrucción en una de las arterias coronarias, frecuentemente por ruptura de una placa de ateroma vulnerable. La isquemia o suministro deficiente de oxígeno que resulta de tal obstrucción produce la angina de pecho, que si se recanaliza rápidamente  no produce muerte del tejido cardíaco.

Mientras que si se mantiene la anoxia (falta de oxígeno en un tejido) o hipóxia (disminución de suministro de oxígeno) se produce la lesión del miocardio y finalmente la necrosis, es decir, el infarto.

Causas de infarto de miocardio

El infarto suele ocurrir cuando un coágulo de sangre bloquea la circulación de una arteria coronaria. Estas arterias forman parte del sistema circulatorio del corazón y son las encargadas de nutrirlo. Cuando enferman o se lesionan, el trastorno se llama enfermedad coronaria.

Con mucha frecuencia, el coágulo causante del problema se ha formado en una arteria coronaria estrechada por la acumulación de colesterol y otros depósitos grasos, formando las llamadas placas ateroescleróticas. La cubierta de estas placas puede fisurarse y dejar expuesta la parte más interna, lo que hace que el organismo responda formando un coágulo de sangre para taponar la lesión. Si este trombo bloquea la circulación durante más de veinte minutos se producirá el ataque cardiaco.

Síntomas de infarto de miocardio

Un infarto de miocardio también puede darse por una acumulación lenta de la placa puede estrechar una de las arterias coronarias, de manera tal que resulta casi bloqueada.

En ambos casos, no hay suficiente flujo de sangre al miocardio y en consecuencia este muere.

El infarto de miocardio e insuficiencia cardíaca no son términos sinónimos. En la insuficiencia cardíaca existe un trastorno del bombeo sanguíneo, lo cual, en ciertos casos, puede ser el resultado de un infarto. Si la insuficiencia cardíaca se produce de forma súbita, en el infarto extenso puede llevar a un edema agudo de pulmón con una intensa disnea o ahogo del paciente.

Factores de riesgo

Ciertos hechos favorecen el origen de un infarto de miocardio, entre ellos destacan:

Síntomas

Existen diversos signos y síntomas que nos van a indicar que estamos sufriendo un infarto de miocardio. Es importante conocer qué se siente y cuándo para poder identificar esta situación y acudir con urgencia a un centro médico o solicitar ayuda.

Los síntomas habituales son:

consecuencias de infarto de miocardio

  • Dolor torácico intenso y prolongado, que se percibe como una presión intensa y que puede extenderse a brazos y hombros (sobre todo izquierdos), espalda e incluso dientes y mandíbula. El dolor se describe como un puño enorme que retuerce el corazón.
  • Otras veces se manifiesta con dolor en la parte alta del abdomen, dificultad para respirar, ganas de vomitar, mareos, sudoración, palidez y pérdida de conocimiento.

Consecuencias de infarto agudo de miocardio

  • Si el infarto agudo de miocardio es muy extenso, es posible sufrir de por vida insuficiencia cardiaca, a veces con congestión pulmonar.
  • Si el infarto agudo de miocardio es de pequeña extensión, se puede llevar una vida normal, eso sí, controlando los factores de riesgo para evitar un nuevo infarto.

En algunas personas pueden aparecer arritmias ventriculares o bloqueos del corazón que por lo general pueden ser controlados con el uso de dispositivos especiales: desfibrilador, marcapasos. Suelen aparecer en el ingreso hospitalario y, una vez superados, el pronóstico ya no depende de haber presentado dichas complicaciones.

Diagnóstico de un infarto

La prueba más sencilla, evidente y eficaz durante el dolor para diagnosticar el infarto agudo de miocardio es el electrocardiograma. Sin embargo, si por ejemplo el paciente tiene una crisis de angina y consulta al médico entre dolor y dolor, el electrocardiograma puede ser normal.

Análisis de sangre: Además de conocer los niveles de ciertas sustancias como son el colesterol, la glucosa y ciertas hormonas, en el momento del infarto interesa especialmente estudiar las concentraciones de algunas enzimas cardiacas.

Cuando hay una lesión en el corazón que se debe a la falta de aporte de sangre, se produce un característico aumento de algunas enzimas como la creatininquinasa (conocida como CPK) y la troponina, lo que permite diagnosticar el infarto.

Angiografía coronaria: se ha considerado la prueba definitiva para detectar la enfermedad coronaria porque muestra las zonas de estrechamiento en las arterias coronarias. Consiste en insertar un catéter (tubo flexible y delgado) en una arteria de la ingle o la muñeca, para deslizarlo hasta el corazón.

Tratamiento

En el instante en que el paciente tenga la sospecha de que presenta algunos de los síntomas ya descritos debe avisar inmediatamente a los servicios de emergencias y posteriormente pueden tomar una aspirina (tiene un efecto antiplaquetario que inhibe la formación de coágulos en las arterias).

Ciertas posiciones permiten que el paciente descanse minimizando la dificultad respiratoria, tal como la posición medio-sentado con las rodillas dobladas.

como curar un infarto de miocardio

Al llegar a la sala de emergencia, el médico probablemente administrará varias de las siguientes terapias:

  • Oxigeno: Normalmente se suele administrar con gafas nasales a 2 ó 3 litros. Puede ser la primera medida en el hospital o la propia ambulancia.
  • Analgésicos: Para controlar el dolor.
  • Antiagregantes plaquetarios. Son medicamentos que impiden la agregación plaquetaria en la formación del trombo, como por ejemplo la aspirina.
  • Trombolíticos: Son medicamentos para disolver el coágulo que impide que fluya la sangre. Se ponen sustancias como la estreptoquinasa o un «activador del plasminógeno tisular», bien en la vena, o bien directamente en el coágulo por medio de un catéter.
  • Nitratos: actúan disminuyendo el trabajo del corazón y por tanto sus necesidades de oxígeno.
  • Betabloqueantes: Actúan bloqueando muchos efectos de la adrenalina en el cuerpo, en particular el efecto estimulante sobre el corazón. El resultado es que el corazón late más despacio y con menos fuerza, y por tanto necesita menos oxígeno.
  • Calcioantagonistas: Son bloqueadores de los canales del calcio. Impiden la entrada de calcio en las células del miocardio. De esta forma disminuye la tendencia de las arterias coronarias a estrecharse y posibilitan que el corazón trabaje menos.

Cirugía: Pocas veces es posible realizar cirugías de carácter urgente en el transcurso de un ataque cardíaco. Se conoce como cirugía de derivación y consiste en puentear la arteria ocluida con otros vasos por los que circulará la sangre.

Pronóstico

Si el área de infarto es pequeña y no compromete al sistema bio-eléctrico que controla los latidos del corazón, las probabilidades de sobrevivir a un infarto son altas. Sin embargo, una de cada tres personas que sufren un infarto muere antes de poder recibir atención médica.

La evolución de los pacientes infartados depende de la cantidad de tejido cardiaco que ha resultado lesionado. Así, si la zona afectada es pequeña, y no se altera el funcionamiento eléctrico del corazón, las posibilidades de sobrevivir son mayores. Pese a ser un problema grave, hoy en día el infarto de miocardio tiene una supervivencia de más del 60%.

Sobre Susana Caballero

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