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Legrado, para qué sirve y como se realiza

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El legrado o curetaje consiste en el raspado de las paredes uterinas con instrumental cortante para la toma de tejido (biopsia) cuyo estudio permitirá realizar un diagnóstico definitivo; o para extraer residuos del endometrio.

Consiste en el uso de una legra o cureta para eliminar tejido del útero, puede utilizarse para obtener una biopsia de una masa para determinar si es un granuloma, neoplasia, u otra clase de tumor. Puede utilizarse también paliativamente para reducir masas; en muchos lugares también se sigue usando para realizar un aborto quirúrgico dentro de los primeros tres meses o como tratamiento tras un aborto espontáneo

Para qué sirve el legrado

El legrado tiene dos finalidades principales: coger muestras del endometrio para analizarlas o vaciar el interior del útero.

Por lo cual el legrado se utiliza para:

Diagnosticar cáncer de útero: El cáncer uterino suele ocurrir después de la menopausia. La obesidad y la sustitución hormonal con estrógeno (también llamada terapia hormonal para la menopausia) también aumentan el riesgo. El tratamiento varía dependiendo del estado general de su salud, del avance del cáncer y si las hormonas afectan su crecimiento. El legrado permite analizar el endometrio para ver si hay signos de malignidad o no, pero no constituye el tratamiento del cáncer si finalmente se detecta.

Después de un aborto espontáneo: Un aborto espontáneo (o aborto involuntario) es la pérdida de un bebé en las primeras 20 semanas de embarazo. Si éste se expulsa completamente se llama aborto completo, pero si queda dentro del útero se llama aborto retenido. En estos casos hay que extraer el embrión y sus anejos antes de que se produzca una infección interna o dé otras complicaciones. El legrado es suficiente para embarazos interrumpidos hasta los tres meses; después puede ser necesario utilizar otras técnicas más agresivas.

Menstruaciones abundantes: La menorragia se define como hemorragia uterina excesiva que se produce en varios ciclos consecutivos de una mujer en edad fértil.
Los casos resistentes, en los que las hemorragias se mantienen abundantes a pesar de la terapia farmacológica pueden tratarse con la realización del legrado, ya que el asa de curetaje detiene las hemorragias al cauterizar los vasos con calor. También es útil en estos casos para buscar anormalidades que den explicación a este síntoma.

Aborto provocado o terapéutico: consiste en provocar la muerte biológica del embrión o feto para su posterior eliminación. Por medio de un legrado se extrae el embrión con el resto del endometrio.

Incrustación del dispositivo intrauterino (DIU): una de las complicaciones de los dispositivos intrauterinos (DIU) es que con el tiempo se queden incrustados en las paredes internas del útero, siendo imposible extraerlos directamente. En estas situaciones se realiza un legrado previo para eliminar el endometrio que retiene el DIU.

Miomas y pólipos endometriales: son de los tumores benignos más frecuentes del aparato reproductor femenino y en ocasiones suele presentar complicaciones como abortos espontáneos, esterilidad y menstruaciones abundantes; y estos tumores deben ser eliminados por medio de un legrado.

Como se realiza el legrado

Legrado

Esta sencilla intervención se realiza por vía vaginal y suele llevarse a cabo con anestesia general, aunque también se realiza bajo anestesia local. La paciente ingresa en el hospital durante unas horas.  Esta intervención consta de dos partes:

Dilatación: consiste en ampliar la entrada al útero para poder meter en su interior los instrumentos necesarios para realizar el curetaje. Para ello, el ginecólogo introduce pequeños cilindros metálicos a través del cuello uterino o cérvix; estos cilindros cada vez son más anchos, de manera que agrandan el cérvix poco a poco hasta que se consigue un tamaño adecuado para introducir los instrumentos apropiados para el curetaje.

Curetaje: consiste en introducir dentro del útero una varilla con un mango que el profesional puede agarrar desde fuera, y que tiene en su extremo una pequeña asa delgada que permite raspar la superficie de la cavidad uterina, extrayendo así el endometrio, que se saca poco a poco a través del mismo cuello uterino. La varilla tiene incorporada una cámara que, aunque no es esencial, permite dirigir mejor el raspado haciendo que sea más efectivo y con menos complicaciones. En segundo lugar, el asa tiene la capacidad de calentarse, de forma que a la vez que raspa la superficie uterina puede coagular las heridas evitando el sangrado.

Cuidados después del legrado

cuidados después del legrado

  • El postoperatorio, en general, transcurre sin alteraciones, a excepción de unos ligeros dolores que quizás pueda sentir la paciente y que desaparecen con la administración de analgésicos.
  • Puede aparecer sangrado vaginal moderado las dos semanas posteriores al legrado.
  • El ciclo menstrual debe volver a la normalidad entre dos y seis semanas después de la intervención.
  • No se debe tener relaciones sexuales durante 15 días posteriores al legrado, así como también se debe evitar el uso de tampones, duchas vaginales y ejercicio físico intenso; de este modo se evita hemorragias e infecciones.

Riesgos del legrado

Hay ocasiones en las que sí suceden problemas a raíz de realizar esta prueba. Las más importantes son:

  • Punción del útero: sucede cuando la varilla de curetaje incide demasiado en la superficie uterina llegando a perforar el útero. Anteriormente sucedía con frecuencia cuando el asa no contaba con cámara para visualizar el interior del útero.

legrado

  • Oclusión del útero por cicatrización: Una vez realizado el legrado, las superficies uterinas deben cicatrizar, pero en ocasiones sucede que contactan entre sí y cicatrizan juntas. De esta forma la cavidad del útero se colapsa y no permite que pueda desarrollarse un embarazo en él, provocando esterilidad permanente.
  • Infección: puede darse el caso de que los propios microbios de la vagina de la mujer se traspasen al interior del útero y resulten nocivos para él. En tal caso se desarrollaría una infección que daría fiebre y flujos vaginales con mal olor.
  • Hemorragia: Una de las complicaciones más frecuentes es el sangrado de la herida, que en este caso se forma en la superficie uterino. Durante o después del legrado hay que vigilar que los sangrados no sean demasiado abundantes.

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